Las ganas de verte caer

Fotografía: www.digitalspy.com de Avengers: Infinity War


Sobre Avengers: Infinity War

Al salir de la sala una tristeza extraña ahonda en el espectador. Una tristeza excitante, insana, adrenalina más que sangre. Atípica. Porque no, no es la típica película de Marvel, no exageran en bromas y las escenas son frías, tenebrosas, azules -ellos, los protagonistas y Joe Russo, director del film, lo dijeron y nos vaticinaron un cierre sin igual – y nosotros no quisimos creer o no quisimos pensar siquiera en un final así. ¿O sí?

Un año más de espera para el tan esperado final y más de un millón de hipótesis para adivinar cuál será el futuro -o el final -de los héroes de todos. Pero eso no nos importa, nos interesa qué hay en el fondo de esta historia y por qué ha saciado el apetito de millones y millones alrededor del mundo de una manera brutal, casi animal. 



Fotografía: www.digitalspy.com


Una película con un matiz marcado, pero con un maquillaje distinto, diferente. ¿La mejor película de la saga?, podría ser, sin embargo, nos deja con ese sabor amargo en la boca al tener que esperar tanto para el desenlace. Muy bueno para todos, las ansias y expectativa siempre juegan a favor del séptimo arte.

Pero vamos a analizar y a detenernos en este preciso momento. ¿Hubiera tenido el mismo acaparamiento si el final hubiese sido uno neutral y común? ¡No! Y eso es porque sencillamente -y aunque no se vea tan bien y vaya en contra de lo natural y todos me tilden de loco -al espectador -al humano en general. A ti, a mí -lo mueve el morbo y entonces las muertes tus personajes favoritos se vuelven las mejores escenas de la cinta y por eso gozas internamente cuando los ves caer. Por eso ha captado tanta fanaticada. Aquellos personajes imposibles de derrotar, los más fuertes, los más poderosos. Al espectador -a nosotros -le gusta ver caer al bueno y ganar al malo. Aunque digamos y juremos que los finales felices son los mejores de todos los tiempos, mentimos. Somos hipócritas. Nos gusta ver morir a nuestros salvadores e idearnos un mundo sin ellos, sin salvación, con tropiezos. Con lo peor sucediendo, con lo irreal pasando por encima de nuestras cabezas. La historia de una película “real” muy dentro de la mente de cada uno de nosotros.



Fotografía: www.digitalspy.com


Claro está que la historia final tendrá un desenlace bonito con todos reviviendo y felices y riendo y gozando y entonces Thanos morirá y todos celebrarán y la acción reinará y la alegría ocupará nuevamente el mundo de Marvel. Sin embargo, esta película nos servirá de lección para entender cuánto nos atrae lo prohibido, lo mundano, lo perverso. Cuán oscuros somos y cómo sufrimos gozando con la muerte de quienes pensamos indestructibles en la imaginación, en la ficción y, ¿por qué no?, también en la vida real.






Luis Alberto Gutiérrez Aguirre (Lima, Perú 1992)

Comunicador. Escritor. Novelista. 26 años. Director del cortometraje Una Más: las heridas nunca cierran. Actual columnista de opinión de los culturales web Reporteros Infiltra2 y Cuenta Artes. Blogger en Té de diablos. Ha publicado Las historias que siempre callé, libro de relatos, bajo el sello de El Monitor Ediciones y las ficciones Vanessa Dávila, Lurigancho y Oscuras nupcias miraflorinas para las editoriales de Poetas y Violetas, ELA y El Bosque.
Las ganas de verte caer Las ganas de verte caer Reviewed by Luis Alberto Gutiérrez Aguirre on mayo 08, 2018 Rating: 5

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