Una conocida forma de amar

Fotografía: www.20minutos.es


Una muy buena película enmarcada en la ya conocida, cíclica y neutral historia del amor imposible. Ayer, cuando terminé de ver La forma del agua me quedé impregnado con el pequeño, contorneado y bello cuerpo escondido y sensual de Sally Hawkins, con la siempre genialidad de Doug Jones y con el sello reconocible de Guillermo del Toro. Pero fue ese precisamente el problema, fue ese precisamente el error, que me quedé pensando en la buena película que había visto y no en el sensacional film que esperaba ver. 

Sí. Tiene bastante de Splash, desde el inicio hasta un derivado del final, desde la muerte que se precipita en un principio hasta el enamoramiento precoz y atracción sexual entre los protagonistas. Si me preguntan sobre si es o no un plagio, podría responder un rotundo 'no lo sé' y quedarme con las dos cintas, tan buenas por igual. 



                                                           Fotografía: www.20minutos.es

Quizá la trillada historia de amor tuvo que ver en opacar el film, en dejar de lado -un poco -el matiz frío, calculador y azulado ya conocido del tozudo director mexicano. La fotografía, por demás, es impecable, con litros de fantasía e innegable producción en el arte, escenografía e imagen audiovisual, La forma el agua es una cinta rica en el género cineasta, sin embargo, le faltó una pizca de originalidad, creo yo, para hacer de este film, un verdadero y recordado ganador del Premio de la Academia.

¿Qué hicieron de El espinazo del diablo y El laberinto del fauno las maravillas para el lente que lograron llegar a ser?, la originalidad, el vuelo cerebral de Del Toro acompañado en una historia fantástica e imposible. La forma del agua, digamos, tiene pinzadas de fantasía, pero existe un cuadrado invisible que impide desplegar la magia de lo que, asumo, se pensó siempre desde un inicio, hasta muy en el final.



                                                          Fotografía: www.20minutos.es


Nadie quita que no sea una buena película, nadie quita que no haya sido la gran merecedora del Oscar, nadie quita que Guillermo del Toro sea uno de los mayores exponentes del cine hoy en día. No. Nadie lo quita, sin embargo, La forma del agua será una cinta que gustará hoy y mañana, pero que, dentro de un par de meses, no será recordada más que por ser alguna película -más -ganadora de la estatuilla  dorada y pasará al olvido -como varias -cuyas historias no sobresalieron ni destacaron. 

Han pasado más de veinte años y, ¿cómo olvidar a Titanic?, no porque haya sido una historia de amor -porque como esa hubieron muchas-, no, sino porque James Cameron tuvo la originalidad, genialidad y vuelco mental de hacer que DiCaprio muriese al final. Si ‘Jack’ hubiese vivido y hubiese sido feliz junto a ‘Rose’ comiendo perdices en la víspera del New York de los años veinte, créanme que la hubiéramos olvidado antes del mes y que no hubiera llegado a ser lo que es hasta el día de hoy y seguirá siendo al pasar de los años.

Una buena película, con proyecciones de haberse podido convertir, en una cinta inolvidable.






                     
Luis Alberto Gutiérrez Aguirre (Lima, Perú 1992)

Comunicador. Escritor. Novelista. 26 años. Director del cortometraje Una Más: las heridas nunca cierran. Actual columnista de opinión de los culturales web Reporteros Infiltra2 y Cuenta Artes. Blogger en Té de diablos. Ha publicado las ficciones Vanessa Dávila, Lurigancho y Oscuras nupcias miraflorinas bajo las editoriales de Poetas y Violetas, ELA y El Bosque. Próximo a publicar Las historias que siempre callé, libro de relatos.
Una conocida forma de amar Una conocida forma de amar Reviewed by Luis Alberto Gutiérrez Aguirre on marzo 19, 2018 Rating: 5

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