And the Oscar goes to...


Este año, sin duda, la entrega de los premios de Academia tendrá otro sabor, otro matiz, será placentera, se sentirá de otra manera. Este año emociona tanto a cinéfilos como a ajenos al cine; ‘The Shape of Water’ -maravilla de Guillermo del Toro –‘Get Out’, Christopher Nolan, Greta Gerwing, son algunos de los nombres que desfilarán uno a uno por la gran pantalla grande; este año los Oscars prometen una ceremonia que podría marcar la diferencia dentro de un show magistral opacado, como se sabe, en las entregas de los últimos años.


fotografía: www.timesofindia.com
¿Quién no lloró con ‘Coco’, o se dejó seducir con la sexy e infartante Margot Robbie en ‘I, Tonya’ totalmente cambiada y transformada en el trabajo que la llevó hacia su primera nominación?, para los amantes del séptimo arte este cuatro de marzo en el Dolby Theatre de Hollywood será una fecha en la que el sofá de la sala –del cuarto o donde sea menester recostarse y ser parte del show –se volverá el mejor amigo, el fiel; donde la falta de imaginación no será problema y donde roguemos, por favor, Jimmy Kimmel esté a la altura y modo del espectáculo.



El Óscar marca un hito para todos, de eso no hay duda; nos gusta la antesala, nos aloca el interno y nos enamoramos de los musicales que adornan la ficción convertida en realidad al ver a todas las estrellas juntas en un solo ritmo, siguiendo un solo papel y faltando a sus personajes que dieron vida en el sinfín de cintas que han protagonizado; es el momento donde muere al actor y nace el ser humano. Un momento mágico. Un lado de sonrisas, juegos, dinámicas, y sobre todo, buen humor.


Lado que nos muestra que las superestrellas del máximo cine no son tan inalcanzables como parecen -o al menos intentan no serlo- , acercándose a cada medio, a cada entrevistador, disponiendo la mejor de sus interpretaciones, la suya misma. Su propio papel.


Fotografía: www.popsugar.com


Sin embargo, no todo es alegría; fuera de la enormidad y galantería de los premios de la Academia, debemos aceptar que los Óscar han perdido un poco su identidad -por no decir bastante -, su origen, su mística; desde la pasada denuncia por los personajes afroamericanos en la última entrega por el hecho de no tomar en cuenta a ningún actor ‘de color’ en sus ediciones pasadas, hasta su decadencia en películas y nominaciones; quizá lo bueno se hizo esperar hasta este próximo domingo, o quizá solamente, faltaron buenas ideas.


Fotografía: www.espinof.com

Esperemos entonces que el premio más grande del mundo para la historia del cine pueda ser el mismo de antaño, aquel de las épocas históricas que acompañaron el beso de Adrien Brody y Halle Berry o de la mítica celebración del gran Roberto Benigni sobre aquella butaca gris agitando los brazos luego de ganar el máximo galardón con su genial ‘La vida es bella’; de los once Oscars de Titanic y de las historias sin fin que podríamos recordar mil veces y volver a vivir para siempre en un mundo de ficción, ¿o por qué no? de la vida real.



Luis Alberto Gutiérrez Aguirre (Lima, Perú 1992)

Comunicador. Escritor. Novelista. 26 años. Director del cortometraje Una Más: las heridas nunca cierran. Actual columnista de opinión de los culturales web Reporteros Infiltra2 y Cuenta Artes. Blogger en Té de diablos. Ha publicado las ficciones Vanessa Dávila, Lurigancho y Oscuras nupcias miraflorinas bajo las editoriales de Poetas y Violetas, ELA y El Bosque. Próximo a publicar Las historias que siempre callé, libro de relatos.
And the Oscar goes to... And the Oscar goes to... Reviewed by Luis Alberto Gutiérrez Aguirre on febrero 26, 2018 Rating: 5

Facebook