Libro de aforismos en la FIL: "A la brevedad posible" de Luis Yslas

Luis Yslas escritor, editor y profesor Foto: Cortesía del autor
"Por eso prefiero pensar el aforismo no tanto como veneno sino como antídoto. O al menos como analgésico frente a los pesares de la vida. La ironía, la parodia, la sátira incluso –atributos de la mayoría de los aforismos– son más bien mecanismos de defensa contra una realidad incómoda o enfermiza". 
Por Dayana Villa

Luis Yslas es escritor, editor y profesor pero, sobre todo, es un lector. Hablar con Yslas es navegar entre sus lecturas y leerlo es compartir a cabalidad la frase borgeana “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”.

Pero ¿quién es Luis Yslas? De doble nacionalidad, peruano y venezolano, este autor une en sí mismo la mesura del peruano y la jovialidad del caribe. Padre del libro “A la brevedad posible”, un libro de aforismos que recoge sus ideas en torno a la lectura, la escritura y la realidad, así como editor de la editorial venezolana Madera Fina, Yslas vuelve al Perú para reencontrarse con sus raíces, admitirse —quiera o no— como escritor y rehacer su geografía interna, mientras sigue pensando la realidad a la brevedad posible.

1. ¿Cuál es la historia detrás de “A la brevedad posible”? ¿Cómo surgió?

Los editores de Libros del Fuego, Alberto Sáez y Rodnei Casares, me animaron una tarde de 2014 a que publicara una selección de frases que había ido soltando en mis redes sociales. La confianza de ambos me convenció y así nacieron esas anotaciones que, una vez reunidas, adquirieron una especie de centro temático, que es la lectura. En el libro se advierte además que los silencios abundan más que las palabras. En ese sentido, se trata también de una autobiografía abreviada.

2. ¿Por qué editar? ¿Por qué escribir? ¿Por qué enseñar?

En mi caso, edito, escribo y enseño porque son formas de seguir leyendo. Edito para propagar los libros que me gustaría que otros leyeran. Escribo para leer lo que, a veces, necesito decirme. Y enseño para compartir lecturas y ver qué aprendo en esa entrega.


3. Hay escritores, como el venezolano Guillermo Meneses, que insisten, en sus textos, en hacer un llamado de atención con respecto a la posición histórica y política del artista  (escritores, pintores, músicos, etc.). Para Meneses, el creador debe ser político pero no partidista. ¿Qué consideras sobre eso? ¿Es el silencio también una posición?

Si nos atenemos a la definición aristotélica, desde que nacemos entramos en la dinámica social, en el ámbito político. No se puede no ser político. Más que un deber ser, es un ser inevitable. Lo que sí debería esquivarse, y ahí coincido con Meneses, es el partidismo en el arte. El creador debe defender la libertad, la suya, en primer lugar, y la de su entorno, si así lo considera. Inevitablemente, ambas se confunden en la praxis política. Aunque algunos creadores crean posible separarlas, estas zonas de libertad, la privada y la pública, terminan chocando y producen, según sus posibilidades, una posición comprometida, indiferente o sumisa en el artista. El silencio es un ejercicio de libertad, por supuesto. Pero cuando la libertad se encuentra amenazada, no es lo mismo hacer silencio que callar. Lo primero es una forma de discreción o de creación por sugerencia. Lo segundo equivale más bien a ocultar algo que debería ser dicho, se trata de un modo de censura. 

4. ¿Qué motiva la reflexión breve y punzante sobre la realidad? ¿El aforismo es un dardo con veneno prolongado?

Surgen de pronto, como un estornudo de la mente. Una suerte de reacción antibacterial frente a la realidad. Por eso prefiero pensar el aforismo no tanto como veneno sino como antídoto. O al menos como analgésico frente a los pesares de la vida. La ironía, la parodia, la sátira incluso –atributos de la mayoría de los aforismos– son más bien mecanismos de defensa contra una realidad incómoda o enfermiza. Si el aforismo es punzante, lo es como una jeringa. No es casual que el primero en emplear la palabra aforismo haya sido un médico, el griego Hipócrates.  

ANÉCDOTAS DE DOS CIUDADES



5. ¿Qué extrañas de Caracas?

Empecemos por un lugar común: el Ávila. Pero no tanto como paisaje sino como señal de ubicación. Soy muy distraído y cada vez que me pierdo en Lima pienso en el Ávila como una falta importante en este nuevo mapa. Como ves, es una razón más pragmática que emocional. O una excusa para evadir el sentimentalismo que puede despertar la pregunta. Porque la verdad es que esa montaña es también mi familia y mis amigos, a quienes extraño más. Ellos son parte de ese norte sin el que ahora me cuesta más trabajo situarme. No hay Google Maps que pueda con ese extravío.

6. ¿Qué has redescubierto de Lima?

Partí de esta ciudad junto con mis padres y mi hermana cuando tenía 7 años, y he regresado 38 años después con mi esposa. Ni Odiseo se demoró tanto. Los primeros días recorrí los lugares que recordaba de mi niñez –La Colmena, Jirón de la Unión, Breña, Barranco, El Callao– para comprobar algo que no por obvio deja de ser verdadero: la memoria es un ejercicio imaginario, sobre todo cuando se remonta a la infancia. Retengo imágenes fragmentadas de aquella época, y es inútil armar esas piezas. Es mejor sentir que esta ciudad la soñé hace mucho tiempo y recién ahora estoy despertando a ella. Lima es un lugar ancho y ajeno, como el mundo aquel de Ciro Alegría, y aún me queda mucho por descubrir e incorporar a esa máquina imaginaria que son los recuerdos. Sí debo añadir que el mejor reencuentro, esta vez más real que imaginado, ha sido con el clan familiar –mis tíos, primos, sobrinos…– y todo lo que contiene ese calor humano: las anécdotas, la cocina, la música, la solidaridad. Ellos me han dado la mejor de las bienvenidas. 

7. ¿Por qué iniciar ese redescubrir a través de la poesía peruana?

A poco de llegar a Lima me inscribí en un curso gratuito sobre poesía peruana de los años 60 que dictó Roger Santiváñez en ese maravilloso lugar que es La Casa de la Literatura Peruana. Fue una revelación. Yo conocía a algunos poetas peruanos, muy pocos en realidad: César Vallejo, Blanca Varela, José Watanabe. De manera que este curso me reveló un universo totalmente inexplorado. Fue como si volviera a aterrizar en un país cuyas puertas se me abrían ahora desde esa región del lenguaje en donde reconocemos que todos provenimos de las mismas inquietudes y asombros. De ahora en adelante, me resultará difícil pensar el Perú sin Javier Heraud, Lucho Hernández, Antonio Cisneros, César Calvo, Rodolfo Hinostroza… toda esa generación de poetas inolvidables.

RECOMIÉNDANOS...

8. Un escritor peruano y uno venezolano

Un poeta peruano que acabo de descubrir, Javier Heraud. Sus poemas tienen más de medio siglo y siguen tan frescos como el río que los atraviesa.  
Un escritor venezolano: Guillermo Sucre. Poeta, ensayista, maestro. Sus libros y sus clases me animaron a enseñar literatura.

9. Un paisaje

La Costa Verde: es como una Cota Mil con mar.

10. Una canción que cure, a medias, la melancolía...

No sé si pueda curarla, pero sí acompañarla: “Vivir en Caracas” de Yordano.

Si quieres saber más de Luis Yslas, adquirir su libro o escucharlo hablar con el escritor venezolano Alberto José Barrera Tyszka, te invitamos a la Feria Internacional del Libro de Lima este domingo 6 de agosto para el evento “Venezuela: patria o muerte”, a las 8:00 p.m.
Puedes adquirir “A la brevedad posible”  en el stand 70 de La Coop.



Libro de aforismos en la FIL: "A la brevedad posible" de Luis Yslas Libro de aforismos en la FIL: "A la brevedad posible" de Luis Yslas Reviewed by Cuenta Artes on agosto 05, 2017 Rating: 5

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