Emilio Paz: "En la poesía no hay olvido, hay memoria eterna"

Por Lucía Portocarrero

Emilio Paz (Lima, 1990) Profesor de Filosofía y Religión. Estudió la carrera de Educación, en la especialidad de Filosofía y Religión, en la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Ha publicado Septiembre en el Silencio  y  Luna, poemarios presentados en setiembre del presente año. En esta interesante entrevista podrás conocer sus profundos sentires sobre la poesía, experiencias, influencias y novedades sobre sus próximas publicaciones.

Para ti ¿Quién es Emilio Paz? ¿Cuándo y por qué empezaste a escribir poesía?

“¿Quién es Emilio Paz?” es la pregunta más profunda que alguien me ha hecho. Han pasado los años y aún sigo descubriendo nuevas dimensiones de mi propio ser que rompen estereotipos convencionales. En una definición que pueda resumir todo, Emilio Paz es un misterio hecho poesía. ¿Por qué? Porque la misma poesía busca trascender aquellas barreras que posee, para quedar inmortalizada y dando una interpretación de la realidad misma, sin estar sujeta al tiempo ni al espacio. Sin embargo, no se sabe el cómo lo logra, pues la poesía logra tocar lo más profundo del alma con palabras sencillas y bien articuladas que conmueven a la muchedumbre. Igual es Emilio Paz, una mezcla de diferentes experiencias que han logrado engranar de una peculiar manera para lograr forjar a la persona que ahora es, en aquel ámbito común de la vida y anhelando el amor, provocando la verdad y descansando en la esperanza.

Comencé a escribir poesía desde los inicios de mi adolescencia. Quizá, precozmente, desde los doce años ya tenía algunos cuantos versos o pensamientos escritos entre hojas sueltas y la parte trasera de los cuadernos. Algunos reconocimientos por declamación y oratoria en los primeros años de la secundaria ya daban indicios de aquella sensibilidad por las letras. Con los años seguí escribiendo, no con fines literarios ni vocacionales, solo por pasatiempo cotidiano. Sin embargo, a partir de los veinte años, fruto de los estudios universitarios, pude expandir mi arte poético y comencé a escribir de manera más sensible, profesional y profunda bajo el seudónimo de “Vincenzo de la Rosa”. Ya, con los años en vorágine constante, fui dejando de lado aquel personaje (que era una mascareta que poseía para ocultar mi lado poético) para comenzar a escribir con mi propio nombre (gracias a una persona que marcó gran parte de mi historial como poeta). Con los años fui descubriendo que la poesía era la forma más terapéutica de sanar el alma de uno mismo y de quienes lo podían leer. El poder plasmar los sentimientos, deseos, anhelos, miedos, etc; todo aquello que converge dentro del alma del hombre, en palabras sencillas y con figuras poéticas, capaces de tocar las fibras más íntimas de la consciencia humana. Este es mi motivo esencial para escribir poesía. Su dimensión trascendente y profunda, esa capacidad de interpretar la realidad, de exhortar a la muchedumbre que aprecia el arte poético y que busca algún medio para alcanzar la respuesta de aquellas preguntas existenciales que todos poseemos como seres humanos. Un deseo privado. y sutilmente oculto, para escribir poesía fue el querer inmortalizar aquel amor inconcluso que marcó mi historia personal. Al final, el poeta inmortaliza a quien logró amar, a quien logró tocar las fibras más íntimas de su alma.

Al final, el poeta inmortaliza a quien logró amar, a quien logró tocar las fibras más íntimas de su alma.

Según tu experiencia ¿Explícanos por qué consideras que la poesía es para ti la inmortalidad del amor, del alma, del hombre en sí?

La poesía, en cualquiera de sus facetas, logra inmortalizar aquellos anhelos que están insertados en la misma alma del hombre. Al momento en que estos elementos espirituales son plasmados en algún verso, ya quedan en la retina de algún lector. Todos nos hemos sentido identificados con las vivencias de algún personaje de la literatura universal (ya sea real o ficticio). En dicha identificación es que la obra queda inmortalizada, ya sea en mayor o menor aceptación (variará de acuerdo al impacto del autor). El hombre plasma su vida entre aquellos escritos que compone, que evocan los deseos más profundos de su alma, en donde la añoranza por aquel sentido perdido es centro de su arte mismo. ¿Por qué escribimos, qué fin hay en eso? Para inmortalizar a quien amamos u odiamos, a nosotros, nuestras vivencias, la vida misma que poseemos. Un claro ejemplo de esta inmortalidad es una de las obras más resaltantes de Dante Alighieri, “La Divina Comedia” (originalmente solo era “La Comedia”). En este poema, que se explora la búsqueda de sentido del hombre en relación a Dios, Dante plasmará aquel amor que sentía por Beatriz, dama italiana que impactó en la vida del poeta natural de Florencia. No es un personaje que ocupe tantos cantos como Virgilio, pero es ella quien aparece en los momentos más álgidos de la obra. Ella quedó inmortalizada en los poemas de Alighieri, al igual que el amor de él hacia ella. En síntesis, la poesía logra inmortalizar al hombre que compone y ama en cuanto siempre habrá un grupo de lectores que se lograrán identificar con dicha obra. El mayor miedo no es la muerte sino el olvido mismo. En la poesía no hay olvido, hay memoria eterna.

En la poesía no hay olvido, hay memoria eterna

¿Cuáles son los elementos que debe contener una poesía para que permanezca en el tiempo?

En algún momento consideré que la poesía no debía poseer elemento alguno, pues una de sus más notables características es la libertad de contener cualquier componente espiritual del hombre. Sin embargo, con el pasar del tiempo y las mismas experiencias fui reflexionando sobre la necesidad de que la poesía debía poseer elementos propios de la filosofía. El empleo de técnicas literarias (rima, métrica, figuras poéticas, etc) siempre será un elemento sujeto a la voluntad del poeta. Ergo, la aplicación o evitación de dichos elementos jamás podrán tapar la necesidad de un fondo trascendental en la poesía. ¿Qué es esto? Que el poema que se busque plasmar no puede quedar en la superficialidad sino, empleando la técnica de la mejor manera, logre aquella profundidad en su mensaje. Que no solo quede en un poema de amor, sino que busque comprender la dinámica y trascendencia del amor, empleando uno de los tópicos más comunes. Sin querer otorgarle una personalidad a la poesía, la misma es capaz de plasmar los anhelos propios del espíritu humano. La técnica quedará fría como la razón si no se emplea, en justa medida, sentimiento y la voluntad. El equilibrio de ambos permite que aquellos elementos trascendentales (que se pueden coger de la práctica de la filosofía) puedan ser empleados, de la mejor manera, en el arte poético. Y para esto hay que tener una sensibilidad que sea más ejercitada que al resto. No hablamos de sentimentalismo, sino de aquella sensibilidad de mirar a la realidad con aquellos ojos que logran entender la vida, como barca sobre mar bravío, sujeta a las tormentas y cambios de la marea, pero siempre llegando a buen puerto, siempre encontrando la verdad y el sentido para la vida del hombre. En síntesis, la poesía debe poseer técnica, sentimiento y aquel contenido profundo que otorga el anhelo constante de responder las preguntas existenciales de la vida, es decir, algo de filosofía.

Si tuvieras que elegir entre todos los poetas del mundo, ¿cuál elegirías?

Existen varios poetas que han logrado calar de alguna manera profunda en mi vocación como poeta. Es notoria la influencia que tengo de Benedetti, Neruda y Bécquer, quizá cayendo en un viejo romanticismo cada vez más olvidado y dejado de lado. Algunos poemas ya son de índole trascendental teniendo como referente a Leopardi o de estilo sombrío como los que logró componer Poe. Sin embargo, si debiera elegir uno, opto por quedarme con Dante Alighieri. Por aquel Canto V del Infierno, en donde los eternos amantes (que rompieron sus votos) son condenados a ser golpeados por las eternas ventiscas de aquel círculo. Fue por aquel poema que opté por el cambio de especialidad (anteriormente me encontraba en Informática) y adentrarme en la especialidad de Filosofía y Religión. Elijo a Dante Alighieri en cuanto me presentó la esencia de un poema: inmortalizar al hombre. Pueda ser una elección poco convencional, incluso poco valorada o aceptada, pero es la experiencia personal quien queda marcada. El lector se identifica con el autor, con el poema, con la vida inmortalizada en palabras. Aquí es donde encontré el camino que me permitió ser auténtico, sin emplear mascaretas ni falsas concepciones de mi persona.

¿Qué ventajas te ha brindado la filosofía y la religión para tu expresión poética?

Considero que muchas ventajas, herramientas y habilidades. La religión es aquel anhelo de verdad que todo ser humano posee, no es solo un fenómeno cultural, sino es propio de la antropología de la persona. De igual manera, la filosofía busca comprender la realidad misma, tratando de encontrar las respuestas a aquellas preguntas existenciales que todos poseemos. Esta capacidad de querer plasmar este anhelo de trascendencia y búsqueda de la verdad en mis composiciones siempre ha sido una constante. Sin embargo, creo que la mayor ventaja que me ha otorgado es una sensibilidad tan humana, que es capaz de mirar a la realidad sin caer en sentimentalismos ni frías racionalidades. Ambas alas del conocimiento, como plasma San Agustín, son la fe y la razón. En ambos casos las empleo para mis poemas. El contenido metafísico de la poesía jamás va a caducar, podrá ser contextualizado a los parámetros de la sociedad que cambia, pero siempre se va a liberar en cuanto es una extensión del alma del hombre que busca encontrar el sentido de su propia existencia y aquella relación con el infinito.

¿Podría la poesía cambiar el mundo?

Por estas razones es que me llaman soñador. Sí considero que la poesía es capaz de cambiar el mundo. ¿De qué otra manera se pueden expresar los sentimientos o identificarse las personas? El lenguaje culto, académico, científico, especializado siempre será útil en la transmisión de la información. Pero queda a una altura muy grande para aquellos niños que no tienen acceso a la información o para aquellas clases sociales que quedan en el ostracismo de la modernidad y del avance de la globalización. En cambio, el lenguaje poético es sencillo. Se puede plasmar en un verso tan corto, en alguna plegaria antes de dormir o en aquellos pensamientos que uno logra reflexionar en horas de la madrugada. La poesía es capaz de comunicar con fluidez y sencillez aquello que el alma posee. La humanidad vive en un gran auge de los avances científicos, culturales, tecnológicos, etc; pero hemos dejado de sentir, vivir, soñar, amar. Esto último es capaz de ser reconocido por la poesía y ser plasmado al mundo. Así como el resto de las artes, estas son capaces de transmitir el alma del autor para con los demás. Sin desmerecer a las demás artes, considero que la poesía, en función a los poetas románticos como Schleiermacher, es el arte que logra romper las barreras que atan al hombre, permitiéndole tener un panorama más amplio del cosmos, del universo, del sentido último que todos perseguimos. La poesía logra reponer aquello que el hombre se olvidó con el avance de todo y eso es el sentir. La energía que posee la voluntad, bien engranada con la razón, para poder realizarse como persona y reconocerse con el otro, como miembro de una misma comunidad, empleando el lenguaje religioso, como hermano.

Como educador, ¿Cuál es la clave para aumentar la lectura en los jóvenes peruanos?

Este es un gran reto. El avance tecnológico trae beneficios, pero también consecuencias. Una de estas es la pérdida por el hábito de la lectura. Cuando el joven lee por deber, muchas veces pierde el gusto y el deseo por continuar con la lectura. A veces, considero que la mejor respuesta, es dejar que el mismo joven elija qué leer. La posibilidad de emplear una gran gama de autores, géneros literarios y modos de lectura, posibilita que el joven tenga alguna cercanía a los mismos. Sin embargo, de nada servirá esto si no hay el testimonio de por medio. Esto quiere decir, que el mismo maestro (educador, padre, guía, líder, etc), debe demostrar aquel amor por la lectura para poder promoverla entre los jóvenes. ¿De qué servirá promover algo que no se practica? El joven se identifica con la pasión de aquella persona que admira y buscará imitarla. Por eso, es necesario que la propuesta parta de uno mismo, desde lo más sencillo. De manera personal, comencé a introducir textos de filosofía y poesía en mis clases de religión. Encontré un cambio en las respuestas de argumentación y de opinión de los estudiantes. Ya no eran opiniones meramente superficiales o propias de un pensamiento colectivo, sino que se encontraron respuestas más profundas, llenas de intriga por parte de cada estudiante. Algunos, comenzaron a mostrar cambios en sensibilidad frente a la vida y encontrar un sentido de la misma. Ciertamente no lograron cultivar grandes estrategias de lectura, pero sí optaron por comenzar a leer más noticias, artículos filosóficos y, sobre todo, poesía. Ya no era un espacio aislado, sino que se articulaba con todo aquello que rodeaba al joven. La mejor estrategia para fomentar la lectura es el ejemplo mismo, la vocación que posee en algo es como una llama que logra encender las lámparas ocultas de los demás.

Cuéntanos sobre tus próximos proyectos 

Dentro de mis próximos proyectos está el publicar la segunda parte de mi primer poemario, “Septiembre en el silencio”. Esta segunda entrega ya tiene título y el cual es “Luna de primavera”. Aún me encuentro en la etapa de selección de los poemas que en esta ocasión irán. Aquí habrá una fusión entre poemas (con la estructura clásica) y escritos bajo el estilo de prosa poética. Por ello, es necesario una selección profunda de los mismos en cuanto van a quedar plasmados por la eternidad. De igual manera, y a la par, ir analizando el contenido que tendrán mis siguientes publicaciones. La aparición en recitales es algo eventual que se pueden ir dando con el tiempo. Prefiero el escribir más que el recitar. Sin embargo, no se cierran aquellas puertas, pues espero seguir aprendiendo y creciendo en mi vocación como poeta. Por lo pronto, me encuentro a la espera de la respuesta de algunos textos que mandé para algunas selecciones literarias, esperando ampliar el horizonte en el cual me encuentro.

Para algún medio de contacto, ya sea para algún diálogo o para adquirir mi obra, pueden escribirme a mi página de Facebook “Emilio Paz” (https://www.facebook.com/Emilio.poesia/), aquí podrán encontrar videos y publicaciones periódicas de mis poemas, así como enlaces a mi blog personal llamado “El Verso del Silencio” (http://verso-silencio.blogspot.pe/), espacio donde plasmo mis escritos de manera más extensa y profunda.

Poema Viraha

Psicodelia que se contempla en las noches al pasar
como fulgurante poesía que emana de aquella alma
que se dispone a soñar
con algún cándido poema a medio terminar.

Es la confrontación perpetua
por aquella que se dejó marchar
en una fría noche de primavera
cuando la luna comenzó su canto en soledad.

Como dulce poesía que descansa en lo eterno
de aquellos paradigmas olvidados
en donde la distancia se abre pasado
en donde se descubre el amor olvidado.

Solo en la lejanía,
en la ausencia perenne de aquella ninfa
se descubre la verdad
en medio del silencioso llanto.

La mañana se aproxima
con delicado sigilo
para abrazar aquellos recuerdos olvidados
sobre la estantería de mi cuarto.

Las piezas quedan inmóviles,
las cartas han quedado llenas de polvo
y el cigarro a medio terminar
indica el desvelo que abrazó al alma.

Las estrellas y la luna se volvieron cómplices
de aquella pauta serena
donde se esfumó toda esperanza
cuando el amor abrazó a la muerte.

Como frenética mentira
se confunde con aquella famélica desdicha
donde moran los últimos recuerdos
que se beben con aquellas tazas de café pasado.

A la distancia marcada por su ausencia,
en donde la luna se contempla como fiel admiradora
descansa aquella respuesta lejana
que se afianza en la psiquis poética de la melancolía.

En medio de los páramos olvidados
por aquellos corazones que soñaron con amar
en medio de la tormenta silenciosa
que golpeaba a la covacha donde descansa la ilusión.

Entre los aromas impresos en la vieja ropa
que se guardan con recelo
frente a la ausencia de la ninfa
que le otorgue algún vestigio de luz en la fría nada.

Bajo la tutela de las estrellas
que admiran desde su lejanía
es en la distancia de los cuerpos
que el amor se revela.

Entre la ausencia de los corazones
en donde la distancia y el tiempo congenian
bajo cruenta paradoja de emociones silenciadas
que emanan de alguna negruzca confusión.

Pues en aquella mirada por el tiempo,
bajo aquellos labios que se aferran al silencio,
se encuentra la sincera respuesta
que calme la ansiedad del alma.

En la distancia de los cuerpos
en la desazón del silencio
se encuentra la verdad que admira a la luna
aquella que se expresa en una paradoja.

En tu ausencia,
en tu lejanía,
en tu silencio,
se descubrió lo que era la dicha de amar.

En tu recuerdo,
en aquel aroma impreso en la mente
o en aquella cartas inconclusas durante el desvelo
es que se encuentra la magna respuesta.

En la distancia entre el sol y la luna,
encontraron que se amaban.
Entre la distancia de ninfa y poeta,
encontraron que se extrañaban.

Como paradoja sempiterna de la primaveral noche
en donde se ocultan los himnos de las mariposas
y bajo el rocío mañanero
que se descubre aquella silenciosa verdad del alma.

Y cuando el alma se parte en pedazos
como diente de león que se esparce con el viento
en medio de la ventisca silenciosa del averno
en donde se encuentran las poesías sin entregar.

Es en aquella lejanía de corazones,
en la ausencia por aquella mañana que se revela,
en el frío por la noche al dormir
en que se descubre la verdad del amor.

En tu lejanía,
en tu recuerdo,
en tu ausencia,
encontré que debía amarte sin esperar el final.

Ahora, el tiempo ha pasado
y la melancolía abraza a la poesía,
como dulce viento que acompaña a las hojas marchitas
en medio del avanzar vertiginoso del tiempo.

La soledad abraza el alma en cada noche de desvelo
aguardando por el regreso de quien ama
por aquella causa de poesía
en medio de la alegría de la nada.

En la lejanía, en la ausencia, en el recuerdo
se encontró la respuesta.
Era el amor la certeza perfecta
que le d
Emilio Paz: "En la poesía no hay olvido, hay memoria eterna" Emilio Paz: "En la poesía no hay olvido, hay memoria eterna" Reviewed by Cuenta Artes on diciembre 23, 2016 Rating: 5

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