Los matices de Aarón Alva, músico y escritor peruano


Foto: Lucía Portocarrero

Creo que lo bonito de la expresión artística, y también lo doloroso, está en que termina develando tu propia influencia, tu forma de ser, tus vivencias. Es una combinación en la cual cobra vida  el trabajo ‘personal’ de cada artista”.



Cuenta Artes tiene el agrado de compartir una entrevista al músico Aarón Alva, egresado del Conservatorio Nacional de Música, miembro de la Asociación Susuki del Perú y maestro particular de guitarra. El año pasado lanzó su primer disco 'Matices clásicos', el cual fue grabado en el año 2010, tras haber obtenido el primer lugar en el Concurso Nacional de Guitarra organizado por la Escuela Alhambra de Arequipa. Durante su trayectoria musical, ha formado parte del cuarteto de guitarra  'Cuerda Viva' y de la banda 'Crónica de Mendigos'. En el transcurso del presente año, ha colaborado en  performances sonoro poéticos, junto a reconocidos poetas limeños, así como también, ha sido invitado para presentarse como solista de guitarra en diversos eventos culturales y artísticos de la capital.Paralelamente a su carrera musical, ha colaborado como jefe de redacción en el Colectivo Reporteros Infiltra2 y ha sido convocado para publicar sus cuentos en las revistas literarias "El Bosque" y "Campo de Letras 80's".

¿Desde cuándo te interesaste por la música clásica?

Empecé a estudiar guitarra a la edad de 13 años, sin saber que me dedicaría a la música clásica en mi carrera en el Conservatorio. El primer acercamiento que tuve al instrumento fue gracias al rock, el cual quise aprender ya que mi padre me había regalado una guitarra cuando tenía 8 años. Mi padre le consultó a un primo músico, radicado en el extranjero, qué me recomendaba para aprender a tocar. Él aconsejó aprender a tocar la guitarra acústica antes que la eléctrica. A mi padre le pareció una buena idea y me matriculó en los cursos libres del Conservatorio Nacional de Música. A la par del estudio “académico” de la guitarra, también me reunía a tocar rock con mis amigos, pero de manera esporádica y en el fondo sin muchos planes para con dicho género musical. Sin embargo, con las tareas y ejercicios que me dejaban en el Conservatorio no recuerdo haber sentido aquella sensación de pesadez o aburrimiento cuando a uno le obligan a hacer una tarea. Y así, en mi último año de colegio, me di cuenta que no me aburría para nada tocar música clásica en la guitarra, que me podía pasar horas estudiando los ejercicios técnicos con más entusiasmo que pesadez y de esa manera, casi sin pensarlo y quizá como algo que en un inicio no quise pero que descubrí sin querer, me encontré tocando música clásica en la guitarra y decidí estudiarla como carrera profesional.

¿Quiénes son tus influencias más importantes en la música?

Una pregunta que va desde lo cercano, pasa por lo cercano y se pierde en lo infinito. Muchas veces me he preguntado qué ha influenciado mi manera y estilo de tocar y nunca he llegado a un solo campo, es decir, nunca solo a guitarristas, estilos de música, o formas de ser. En el arte, pienso, las influencias son infinitas porque van desde una niñez borrada del recuerdo a voluntad pero impregnada de alguna manera en nosotros y que se refleja en nuestro modo de expresar. Si tengo que citar guitarristas, lo que más rondaron mis oídos en mi época de estudiante y a los que más disfruté escuchar hasta el cansancio fueron a Julian Bream y Eduárdo Fernández. Pero muy aparte de los referentes, creo que lo bonito del arte (y también lo doloroso), está en que termina develando tu influencia propia, es decir, tu forma de ser, tus vivencias, y es una combinación de muchas cosas que confluyen en lo que hace “personal” el trabajo de cada artista.

Foto: Lucía Portocarrero

¿Qué obstáculos encuentras el hecho de estudiar música en Perú?

Muchos, desde los personales hasta los externos. Empezaré por los últimos mencionado una anécdota. Hace algún tiempo, en una conversación con un amigo guitarrista que vive en Francia, le pregunté algo que de seguro es la gran duda de muchos músicos jóvenes ¿Por qué en Europa son “mejores”? y su respuesta fue sencilla y clara: “es más cantidad que calidad”. De dicha respuesta se pueden inferir un sin número de “obstáculos” con los que uno se encontraría al estudiar música clásica aquí.

Según Schopenhauer la música es el arte más elevado, pero según tu apreciación, qué te motivó ingresar al mundo literario. ¿Sientes que la literatura te ha ofrecido algo más que la música?

Hablaré sobre dos aspectos míos para responder esta pregunta. Concuerdo con la opinión del filósofo respecto a la música. A mi parecer y propio sentir, no tengo nada que refutarle. Sin embargo, puede ser por mi formación de músico “académico”, que tengo una especial apreciación de la música y que, para muchos, es injusta. Se debe a que cuando escucho música lo hago exento del contenido de la letra, (en el caso de la música cantada). Si alguna pieza musical o canción me gusta, nunca o casi nunca es por la letra, sino por la música en sí. Melodía, instrumentación, arreglo, etc. Incluso me animo a decir que desde pequeño sentía la música de esa forma. Puede ser en parte por la música que escuchaba mi padre, la cual era rock en inglés, Beatles, Pink Floyd, etc. Al no entender la letra, me ceñía solo a la música.
Por otro lado, la literatura, o la escritura en sí, es algo que también ha estado presente en mí desde niño. Como muchos, recuerdo haber llevado alguna vez un diario. Y un recuerdo en particular al respecto, es haberme sentado en la computadora a la edad de 8 o 9 años y escribir una historia sobre un monstruo llamado “El devorador”, el cual perseguía a uno niños dentro de una casa, los cuales lograban escapar. En la secundaria también escribí algunos ensayos que, curiosamente, me valieron mis primeros premios, mucho antes de los obtenidos con la música. Pero no fue hasta hace algunos años que empecé a escribir con más continuidad.

La literatura me ofrece la posibilidad de contar historias, narrar hechos, denunciar injusticias, y todas las cosas “tangibles” dentro de sus géneros, incluso el fantástico, cosa que la música, en mi caso, no ofrece.

Cuento todo esto con la intención de separar las artes. La música me ofrece algo maravilloso, pero debido a lo expuesto arriba, personalmente no puedo relacionarlo con una historia o con un mensaje, es otro tipo de lenguaje. La literatura me ofrece la posibilidad de contar historias, narrar hechos, denunciar injusticias, y todas las cosas “tangibles” dentro de sus géneros, incluso el fantástico, cosa que la música, en mi caso, no ofrece. Fue eso lo que me motivó a escribir. Yo no diría que me ofrece algo más en el sentido que me llena más, sino diría que me ofrece algo diferente, donde puedo expresar otro tipo de cosas.


Reflexión sobre tus escritores favoritos y si alguno de ellos motivó tu lanzamiento a la escritura.


Como lector no llevo muchos años todavía. Hasta los 25 años leía poco, mi día se centraba en horas de horas de practicar la guitarra. Cuando empecé a escribir cuentos, no lo hice pensando en centrarme en un género en particular pero podría decir que sí en ciertos temas, como vivencias personales pasadas, el barrio del centro de Lima donde nací por ejemplo, algunos episodios no necesariamente personales pero que me marcaron en su momento. Y, bueno, como muchos de nosotros, encontré amparo en los cuentos de Ribeyro. Sus temas y la sencillez y belleza de su lenguaje, me cautivaron desde que conocí su obra. Podría decir que fue él quien me motivó a escribir cuentos, ya que fue el primer cuentista que leí a consciencia.

Los matices de Aarón Alva, músico y escritor peruano Los matices de Aarón Alva, músico y escritor peruano Reviewed by Cuenta Artes on octubre 13, 2015 Rating: 5

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